sábado, 12 de septiembre de 2015

Chile y el 11S

Todo el mundo habla del “11″, según los impertinentes fue el día en que “se impuso el Fascismo en Chile”, y según otros mas imbéciles fue el “día de la liberación del yugo marxista”. Ni dictadura fascista, ni liberación nacional, el “11″ Chile entro de lleno en el juego de poderes característico de la Guerra Fría, el 11 de Septiembre de 1973 se termino la “revolución “ socialista chilena y se inicio la “revolución” neoliberal, el 11 de septiembre no es una día para celebrar.

¿Se justifica el Golpe de Estado? Puede que si, Chile simplemente estaba en un estado caótico que aquellos que no vivimos esas fechas difícilmente podemos dimensionar ¿Se justifica la persecución y asesinato a civiles que mostraban simpatía por el Gobierno depuesto? Por supuesto que no, maldito sea el militar que tiene que disparar contra su propio pueblo ¿Se justifican las medidas de corte liberal que implantaron el judío Friedman y los llamados “Chicago Boy’s? Absolutamente NO, bajo ningún prisma se puede celebrar la instauración de un sistema capitalista anti-Nacionalista feroz como el que hay actualmente en Chile.

El 11 de Septiembre de 1973, las FF.AA realizaron un Golpe de Estado contra el gobierno Socialista de Salvador Allende, que había caído en un estado caótico por culpa de los políticos que no fueron capaces de ver mas allá de sus dogmas y llevaron a Chile a un quiebre institucional que no se había visto desde hacia décadas, como siempre gran parte de la clase política pudo salvar su pellejo mientras el pueblo tuvo que sobrevivir como pudiera a la violencia de grupos contrarios al Régimen y del Gobierno en si.

El 11 no es un día para celebrar…

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El virus de la minoría

Vamos a contentarnos con la sospecha de que en una ciudad de diez mil habitantes hay cien personas que están decididas a demoler la violencia. En una ciudad de un millón de habitantes viven diez mil "emboscados", esto representa un poder enorme. Basta para derribar incluso a tiranos muy poderosos, en tal situación resultará inquietante la disposición a la lucha de minorías minúsculas, sobre todo si han desarrollado una táctica. De un hombre que vota "no" en unas, así llamadas "elecciones en favor de la paz" cabrá aguardar que ofrezca oposición en cualesquiera circunstancias y de modo especial cuando pasan apuros los dueños de la violencia. En cambio, no existe en absoluto la misma seguridad de que se mantenga el aplauso de los otros noventa y nueve si las cosas empiezan a tambalearse. En tales circunstancias la minoría se asemeja a un virus que causa un efecto enorme,imposible de calcular, y que impregna la totalidad del Estado.

Ernst Jünger

martes, 8 de septiembre de 2015

Patria

El Socialismo Patriótico no es otra reedición de esa escuela ambigua que declaraba que «en lo social nos acercamos a la izquierda, y en lo nacional nos posicionamos en la derecha». 

Esto era imposible, y fue un engendro que, por mucha sensibilidad y orientación social que anunciara tener, aunque tal fuera plasmada en puntos programáticos, y también por mucha dimensión «espiritual» que dijeran defender, irremediablemente se revelaron siempre en la derecha. 

Nuestra concepción de la Patria es radicalmente contraria a las mismas ideas «nacionales» de cualquier variante de la derecha (tardointegrista, etnicista o liberal; sea apareciendo como españolista o antiespañola).

España no tiene, ni tuvo jamás, una sola identidad distinta de su expresión política y estatal manifestada en el complejo devenir histórico. Si exceptuamos la «identidad» del mundo occidental y globalizado que sumerge todo el planeta, no hay más «identidad» española que la política y jurídica. 

Advertimos que, históricamente, los enemigos más dañinos del recto concepto de Patria han sido, especialmente, esas ideas nacionalistas sostenidas por las derechas, que han pretendido subordinar el Estado y a los pueblos de España a unos esencialismos, apelando a supuestas identidades fijas (seculares o confesionales) o a una historia lineal y unívoca.

Afirmamos que todos los esencialismos y exclusivismos (étnico, nacionalista, racial, religioso, historicista, etc.) que pretenden «Estados-Étnicos» no sólo representan atentados contra la comunidad política, sino también contra la identidad y la diversidad de los pueblos de España, de Europa y del resto del planeta con tanta fuerza (si no más) que la civilización capitalista, mundialista y disolvente propia del Estado-Mercado donde la soberanía reside, por entero, en los bloques oligárquicos burgueses convertidos en plutocracias. Los exclusivismos («naturalistas», historicistas o sectarios) representan perfectamente la otra punta de la tenaza del mismo proceso de disolución, atomización, alienación y homogeneización acelerada promovido por las ideologías «ambientalistas», igualitarias y mundialistas.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La Madrina de la División Azul

Se llamaba Celia Giménez. Pero los centenares de personas que utilizaron su mediación le dirigieron las innumerables cartas que diariamente llegaban desde ambos extremos de Europa, solían llamarla por otro nombre, un verdadero titulo honorífico que en realidad se hallaba perfectamente a tono con sus virtudes femeninas y con sus méritos.

El calificativo adquirió de tal manera la categoria de concepto cristalizado e iba de tal modo unido a la Jefa de Falange en Berlín ya que los sobres no precisaban de otras señas que ese apelativo y la vaga localización ''en Alemania'' para llegar directamente a las manos de Celia desde cualquier avanzadilla perdida en el frente ruso o desde la más ignota aldea de la llanada castellana. No había temor alguno de alguna carta se extraviara, ni siquiera se desorientara , si iba dirigida ''A la madrina de la Division Azul''.

Cuatrocientas, quinientas cartas y tarjetas le traían todos los días al correo de su casa en Berlín. Venían de ambas direcciones y traían noticias que se ansiaban en el frente o que se aguardaban con impaciencia en cualquier hogar español en cuya mesa había un puesto vacío a las horas sagradas y familiares de la comida.

Celia Giménez se encargaba de que todos pudieran colmar cuanto antes sus afanes y desvanecer sus inquietudes. Leía una a una cuantas cartas recibía o le llegaban , las clasificaba, resumía su contenido, procuraba captar todos los anhelos y, cargaba con las mismas preocupaciones que los remitentes, corría al estudio de la radio berlinesa y se las confiaba al micrófono en las emisiones especiales destinadas a la División Española de Voluntarios y a las familias de los valientes soldados españoles.

Por la boca de Celia Giménez contaba a la sencilla campesina de las montañas de Aragón y al simple fusiulero que prestaba servicio en los pantanos del Wolchow o sobre las cosas de un piloto de la escuadrilla azul con sus padres, a la escucha ... quizás, en la sala de un cigarral toledano.

La voz del frente y la voz de la Patria lejana eran recogidas y lanzadas otra vez por Celia en las tres emisiones diarias que corrían a su cargo; la 1ª, poco despues del mediodía, duraba 30 minutos, la 2ª al atardecer, llenaba 20 minutos del programa y por la noche Celia les confiaba nuevamente a las ondas los últimos afanes ajenos que su corazón maternal habia trocado en propios.

Resultaba pasmosa la capacidad de trabajo de esta falangista. Para ella la jornada duraba casi siempre 14 o 15 horas. Era necesario un enorme esfuerzo, incluso físico, para poder llevar a cabo la tarea que ella misma se habia impuesto. Porque no se trataba de leer mecánicamente los párrafos de una misivas, casi siempre (así era la España de entonces) faltas de buena caligrafía, sino que tendía a interpretar las intenciones del remitente y regocijarse con sus pesares y sus gozos.

La diligente locutora de la DEV sabía bien que aquella anciana madre barcelonesa esperaba desde hacía mucho un signo de vida de su hijo ( gran implicación la de esta mujer), que no acababa de llegar nunca, y por eso interpolaba frases de consuelo, para indicarle que por otra carta de otro soldado había sabido de la nueva posición de su hijo (puede que solo con ánimos de darle esperanzas).

No podemos por menos admirar la memoria que exige y se requiere para extraviarse en el laberinto de tantas existencias y de tantas fortunas diversas. Pero al ponderar las dificultades de su cometido Celia nos interrumpió (en una entrevista al autor del artículo) rechazando nuestros encomios: ''Todo eso no era tan difícil como uno se figura desde fuera. Una acaba por familiarizándose con nombres e incluso con estados de ánimo. Mucho más penoso resultaba el imponerse, por ejemplo, a cualquiera de los catarros que intentaban abrir un paréntesis en nuestra tarea diaria. Pero tampoco ese obstáculo resultó hasta ahora insuperable y cuando se presentó el caso, como en el pasado invierno, las gárgaras, las píldoras y los vahos, entre emisión y emisión, me han aclarado la voz y jamás tuve que suspender o modificar el programa''.

Celia Giménez, cuyo marido había caído como aviador en la GCE, prestó primero servicio como enfermera en varios hospitales militares de la Península, pasando después a Berlín donde continuaria trabajando en un sanatorio de Neukölln, Pilar Primo de Rivera, que conocía y apreciaba sus excelentes condiciones de organización y sus dotes de mando le encargó la sección Femenina de Falange Territorial en Alemania, puesto que siguió desempeñando a plena satisfacción de la Delegada Nacional y de sus camaradas alemanas.

Extraído del Atlas ilustrado de la Division Azul

viernes, 4 de septiembre de 2015

Caminando hacia el cesarismo




"Nihil Adeo Ardvvm Est Qvod Virtvte Conseqvi Non Possit"
("Nada es tan difícil que no se pueda conseguir con coraje")

Julio César

Es rasgo característico de la Antigüedad que el poder militar estuviese indisolublemente unido al poder económico. Sobre ambos ejes giraba la política de la República romana desde al menos el siglo IV a. C. Las campañas bélicas se convirtieron bien pronto en la principal fuente de ingresos para las arcas del Estado, de modo que los pueblos extranjeros se vieron en la obligación de pagar con tributos y esclavos su sometimiento a la civilización más eficiente que jamás conoció el Mediterráneo.

Durante centurias enteras, fue sinónimo de honra y distinción social valores tan preciados como el espíritu guerrero, el valor y arrojo en la batalla, así como la capacidad de mando y obediencia en los momentos decisivos de la campaña. Tales eran las virtudes que el pueblo romano exigía de aquellos ciudadanos que poseían tierras, y cuyo orgullo y lealtad a Roma garantizaban la hegemonía de su estirpe.

Sin embargo, esta situación fue declinando y diversos cronistas relataron de primera mano cómo el espíritu heroico se relajó hasta alcanzar extremos vergonzosos, no quedando otra solución que la de reclutar en las levas de soldados a simples aliados, mercenarios y gentes de la más variada procedencia. Esta circunstancia, que marcó un antes y un después en la Historia romana, quedó reflejada desde la llegada al consulado del general Mario (107 a. C.).

La situación de la República, muy debilitada tras la reforma agraria de los Gracos, provocó una fuerte reacción senatorial que evidenció la falta de unidad y la susceptibilidad de corrupción por parte de sus dirigentes. Este caos interno fue aprovechado por Yugurta, sobrino del rey Micipsa, para usurpar el protectorado de Numidia y sobornar a la comisión senatorial bajo la promesa de apoyar sus aspiraciones personales.

La derrota de las tropas romanas a manos del propio Yugurta obligó a la asamblea popular a ascender a Mario, quien se enfrentó ante la negativa del Senado a proporcionarle ejército alguno. Este acontecimiento sin precedentes forzó al nuevo cónsul a realizar una profunda reforma militar que con el tiempo significó la profesionalización de un Ejército que, adicto a sus generales, tan sólo se movilizaba en interés de tierras y dinero.

Una vez sofocado el conflicto en Numidia, Mario tuvo que hacer frente a las invasiones que diversas tribus germánicas efectuaron en la Galia y en territorios septentrionales de Italia. Sus victoriosas campañas le valieron la reelección al consulado en reiteradas ocasiones, y no dudó en utilizar la creciente popularidad de sus hazañas para atraerse al poder financiero y a la plebe mediante recursos abiertamente demagógicos.

Hacia el año 100 a. C., la situación empeoró de tal forma que Roma cayó en un ciclo de contiendas civiles originado por las ambiciones privadas de caudillos como Sila (88 a. C.), quien venció a la resistencia democrática en Porta Collina y estableció la dictadura con el fin de reorganizar el Estado y restaurar a la clase senatorial al primer plano político-administrativo.

No mucho después, cónsules de la talla de Pompeyo, Craso o el mismo César confirmaron la tendencia de un Ejército sumido en la anarquía, dividido e instrumentalizado por las promesas de sus respectivos generales. Como es sabido, este desequilibrio militar e institucional culminó en la dictadura de César, que señaló el fin de la República y el definitivo y permanente ascenso del Imperium, con el cual se le otorgaba plenos poderes y total libertad de acción al máximo mandatario.


En Occidente, el poder político está fuertemente adherido al poder económico; la máquina ha suplantado a la espada como método para conseguir riqueza. No obstante, contemplamos con cínica resignación a las razas de color inundar y colapsar nuestras calles y ciudades con la seguridad de encontrar un empleo con pasmosa facilidad. En cambio, los hijos de las naciones occidentales se desentienden cada vez más de los oficios realmente productivos, y deciden abrirse camino en el lucrativo negocio de los cargos públicos, cuando no se abandonan a la más esperpéntica holgazanería. ¿Se está produciendo el mismo fenómeno que, análogamente, supuso la caída del régimen democrático en Roma? ¿Es la actual crisis que se vive en todo Occidente el preludio de una época caracterizada por la violencia y el dominio del más fuerte?


Antonio Marco Mora

miércoles, 2 de septiembre de 2015

La Guardia de Hierro

El Domingo de Ramos de 1930 surge la Guardia de Hierro. Vanguardia extrema en la lucha diaria y sangrienta contra el comunismo.

El Gobierno pretende, inútilmente, detener aquel torrente de fuerza política, exaltada y ardiente, que amenaza desbordar el falso tinglado de un orden viejo y decadente. Y la marcha demostrativa, proyectada por Codreanu en la región de Besarabia, queda suspendida.

A la impotencia rencorosa y estéril de los enemigos opone el Capitán el centelleo de su manifiesto al país:

"Rumanos: Una Rumania nueva no puede salir de los antros de los partidos políticos. Así como la gran Rumania no salió de los cálculos político-demócratas, sino de los campos de Marasesti y del fondo de los valles, batidos por el granizo de la metralla, la nuestra surgirá de la lucha. Por esto no me dirijo a los politicastros, sino a vosotros, soldados.

¡Levántate! La Historia te llama de nuevo. En el momento en que los enemigos nos invaden y los dirigentes nos venden, rumanos, gritad febrilmente, como en los senderos de los montes en las horas de tormenta: ¡Patria, Patria, Patria ...! "

El Gobierno condena el manifiesto y Codreanu es citado de nuevo a juicio. Sale absuelto.

En el mes de diciembre de 1930, Codreanu, que ha vuelto a Bucarest, crea el "Senado de la Legión".

Es el momento oportuno de fijar al movimiento legionario los puntos programáticos fundamentales:

I. La Legión del Arcángel San Miguel, que tiene como sección política militante la Guardia de Hierro, es una organización nacional y monárquica, en conformidad con la tradición del pueblo rumano.

II. Luchará por la conservación indisminuíble de la situación conseguida por Rumania en la Gran Guerra.

III. Afirma el derecho de primacía y supremacía del elemento rumano en el país y en nuestra tierra, y el principio de que el pueblo rumano es sólo el llamado a dirigir el destino de la patria, siendo el único responsable ante la Historia.

No basta descartar el prejuicio de influencias políticas extranjeras en la afirmación serena y escueta de su programa. Y el Capitán redobla su esfuerzo combativo contra las

campañas, enconadas y virulentas, de la prensa judía y de la coalición política.

Más que un cuerpo de doctrina, los tres puntos básicos del movimiento legionario parecen airón de lucha, surco abierto en la tierra y temblor inquieto por el "ser o no ser" de la patria.

La dificultad centra, otra vez, sus tiros sobre el corazón y la cabeza del movimiento legionario. En el mes de enero de 1931, el Gobierno nacional campesino disuelve, por primera vez, la Legión del Arcángel y la Guardia de Hierro. Codreanu y un grupo numeroso de dirigentes son encarcelados.

En el proceso confirma el Capitán su decisión inquebrantable: "Somos rumanos ligados a la tierra ancestral; tenemos que prepararnos para afrontar la agresión de los enemigos que nos amenazan.

El triunfo de la justicia permite a Codreanu reconstruir sus filas, un poco dispersas, y preparar su lucha a la vista de las primeras elecciones.

El momento se presenta con la tremenda responsabilidad de un posible casi cierto: lainfluencia directa en el rumbo de la política nacional.

martes, 1 de septiembre de 2015

Sindicato Obrero

Repetidas veces se ha dicho que en Italia las asociaciones profesionales, lejos de representar posiciones avanzadas y seguras para la defensa económica y moral de las categorías que las componen, constituyen una organización coactiva o una especie de trampa política en la que se atrapa, engañándoles con el cebo del interés, a los trabajadores que no están suficientemente convencidos de la utilidad del Fascismo.

Ahora bien: por categórica disposición de ley, la inscripción en el Sindicato es cosa completamente libre. Nadie ejerce presión alguna para obtener la adhesión del trabajador. Tan es así, que no todos los trabajadores están inscritos en los Sindicatos.

A pesar de ello, la ley obliga al Sindicato a proteger y defender de igual modo los intereses de los trabajadores que están inscritos y de los trabajadores que no lo están.

Esta igualdad de tratamiento para con todos los trabajadores por parte de las instituciones sociales fascistas, está siempre, y explícitamente, sancionada por la ley.

Por lo tanto, las voces referentes a la colocación de trabajadores, según las cuales solamente los obreros afiliados al Partido o inscritos en el Sindicato resultarían los favorecidos, no son sino tontas y groseras invenciones.

Verdades, precisamente, lo contrario: vale decir, que Italia es el único país del mundo donde los Sindicatos tienen la obligación de asistir inclusive a los trabajadores no inscritos. Mérito moral sensible para un Régimen que se ha dado como norma de conducta el principio de la justicia, social.

Además, a pesar de tanto como se ha charlado acerca de los presuntos «sistemas dictatoriales» italianos, los dirigentes de los sindicatos son elegidos libremente, mediante voto, por los trabajadores, quienes, lógicamente, los escogen entre sus camaradas que, por su preparación, por su habilidad en la organización, por su misma fe sindical, aparezcan como más indicados para defender los derechos de la categoría. Asimismo, son los dirigentes de los sindicatos provinciales, libremente elegidos, los que, a su vez, eligen libremente a los secretarios de las Federaciones Nacionales de categoría.

Entre los jefes de los órganos sindicales de derecho público, solamente los Presidentes de las Confederaciones son, no ya elegidos, sino simplemente designados, por los Secretarios de las Federaciones Nacionales. Se ha adoptado este sistema con el objeto de permitir que el Estado oponga su veto al encumbramiento eventual de una persona inepta o indigna para el desempeño de un cargo de responsabilidad política muy

elevada. Pero como quiera que la sensibilidad de los Secretarios de Federación y su conocimiento de los hombres que se consideran indicados para el desempeño del referido cargo, han demostrado siempre ser eficientes, nunca se ha verificado el caso de que una designación haya sido reprobada por el Estado, teniendo todas las veces, por consiguiente, valor efectivo de una elección en el verdadero sentido de la palabra.

Este sistema electivo no solamente da a los trabajadores la certidumbre matemática de que sus propios intereses serán defendidos con la mayor decisión, sino que también permite que hasta el más humilde de entre ellos, toda vez que tenga condiciones y capacidad, pueda llegar a ocupar los más altos cargos de la organización sindical.

No ha de quedar en el lector la más mínima huella de duda acerca de la verdad de lo que acabamos de decir.

Por esto, transcribiremos aquí algunos artículos del Estatuto tipo de una Federación Nacional de Trabajadores, aprobado por decreto del 16 de agosto de 1934:

Artículo 10. -- Los socios de la Federación están reunidos en Sindicatos provinciales...

Artículo 13. - Son órganos del Sindicato: a) la Asamblea; b) el Directorio; c) el Secretario del Sindicato.

Artículo 14. - La Asamblea del Sindicato Provincial está constituida por todos los afiliados La Asamblea elige al Secretario del Sindicato y al Directorio del mismo.

Fascismo conquista proletaria.